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El mar te recuerda su poder: Joaquín Maciel, canoero de la Travesía Sagrada Maya 2009
Por Alejandra Flores
“El principal motivo que me orilló a ser parte de esta mágica travesía fue el conocer y experimentar en mi propio ser el ritual que hace mucho tiempo nuestros ancestros realizaron. Aunque sé que para ellos este ritual tenía muchos significados, para mí es una experiencia inolvidable porque me ha permitido acercarme a mi ser interior y dialogar con el océano de dónde venimos”.
Son palabras de Joaquín Maciel Ciriaco, canoero de la Travesía Sagrada Maya 2009, sede Cancún, y quien remará en mayo próximo por el Canal de Cozumel para recrear el cruce que los antiguos mayas realizaban como ofrenda a la Ixchel; diosa de la luna, de la pesca, de las parturientas, la medicina y las tempestades.
“He tenido la oportunidad de hacer competencias de larga duración, las cuales me han enseñado que la preparación física es importante, pero lo que al final determina que puedas lograr tus objetivos, cualesquiera que estos sean, será tu fortaleza mental; si disciplinas y dominas tu mente podrás hacer lo inimaginable, así que mi preparación mental está ligada con meditar, reflexionar sobre mis capacidades y algo muy importante; aprender y disfrutar de mi entorno”.
Cuando llega el silencio en alta mar, “siento una inmensa paz y tranquilidad en todo mi ser, siento una liberación y unidad con la naturaleza que muy pocas veces puedes sentir, nuestro mundo moderno nos roba esa habilidad de poder gozar y disfrutar la verdadera esencia de la vida, es por eso que cuando llego a ese instante de infinito silencio en medio del mar sólo doy gracias y me concentro en la profundidad de mi respiración”.
El vasto mar
Joaquín Maciel describe su contacto con el vasto mar como “maravilloso”. En esta experiencia, afirma: “tengo la oportunidad de acercarme a él de un modo que no había experimentado antes, pues de algún modo u otro te deja saber que puedes pasar y hasta en instantes dominarlo, pero siempre te hace recordar que él es más poderoso y tú sólo eres una mínima parte de esto que se llama planeta Tierra y cuya composición es igual que la de nuestros cuerpos; dos terceras partes de agua”.
“Desde siempre me enseñaron a respetar el océano, y conforme fui creciendo tomé un particular respeto por él. Con los entrenamientos de la Travesía reafirmo su magnificencia y valoro cada instante el poder convivir en sus aguas. Además de que tiene mucho factores benéficos para la salud, un ejemplo es que entre más alejado estés de la orilla la calidad en la pureza del aire incrementa, platiquen con los pescadores casi no se enferman.
Finalmente, Joaquín Maciel nos confiesa: “Al principio sólo era un desafío personal para conocer más mi mente, pero ahora que brota la magia, quiero también hacer una ofrenda. Dedicaré mi Travesía a las personas que se nos han adelantado en este camino y por todas a las que les hace falta creer y descubrir que el cambio está en uno mismo.”
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